Su propia madre fue expulsada de su casa… pero el destino terminó dándole la razón — Parte 3
—La promesa fue que, cuando lograra convencerte de echar a tu madre, tú me entregarías las escrituras de la casa. El hombre quedó completamente paralizado al escuchar aquella confesión de labios de su propia esposa. Miró a la mujer que amaba como si de repente estuviera frente a una desconocida. —¿Tú hiciste todo esto solamente…